viernes, 13 de enero de 2017

LOS PRINCIPALES ÁMBITOS DE ACTUACIÓN DEL PROFESOR.


A partir de una visión amplia de la profesión docente al servicio de una educación de calidad para todos, el profesor Juan Manuel Escudero (2006) ha establecido un marco para articular las competencias de los docentes alrededor de cuatro ejes o dimensiones:
1.        Ideología, valores, creencias y compromisos con una ética de la justicia y crítica sobre la educación caracterizada por el imperativo de perseguir una buena educación para todos.
  • ética profesional. Conocimientos y capacidades docentes para facilitar el éxito escolar de todos los estudiantes.
  • ética de relación educativa basa en el respeto, cuidado, responsabilidad y amor.
  • ética comunitaria democrática para el trabajo con los colegas, con el centro escolar, las familias y la comunidad. Utilizando como referente este marco general vamos a operatividad el trabajo del docente en tres campos de actuación. Como veremos las cuatro dimensiones deben estar presentes en la acción educativa pero seguramente la primera actuará en el transfundo de las demás orientándolas y contribuyendo a dar sentido a las mismas.                                                               
El profesorado constituye el sector “especializado” de la comunidad educativa y como señala Salvador (1995) actúa en tres campos dentro de la estructura del sistema educativo: ejecutivo, instructivo y formativo. Éste ha sido un segundo referente utilizado por nosotros para fundamentar y categorizar los tres niveles en los que se podría agrupar las actuaciones de un profesor como profesional de la enseñanza.
·        Facilitador del aprendizaje. Nos sitúa en una visión del profesor en la que aun llevando la dirección de los procesos de enseñanza pretende transferirle la responsabilidad y el protagonismo del aprendizaje al propio alumno. Será responsabilidad del profesor responsabilizarse del aprendizaje del alumnado a través de la planificación y desarrollo de actividades de enseñanza.
·               Orientador y de gestor de la convivencia. Donde se destaca el papel formativo del profesor. La tarea de un profesor adquiere mayor relevancia y se completa cuando realiza tareas de orientación al alumnado, siendo la finalidad de ésta, el contribuir a su desarrollo integral con la finalidad de capacitarle para un aprendizaje autónomo y una participación activa, crítica y transformadora en la sociedad.
    Miembro de una organización. El profesor se encuentra integrado dentro de una estructura organizativa en la que existen una serie de normas y unas relaciones jerárquicas y, además debe asumir unas responsabilidades de índole legal y laboral. Gairín (1989) a este campo lo denomina de gestión y le atribuye tareas de tipo administrativo, directivo o de representación. Deliberadamente hemos querido huir del término ejecutivo que utiliza Salvador (1995), en la medida que es un término acuñado desde ámbito empresarial, y la función docente posee características propias que, como hemos comentado, la diferencian de otro tipo de organizaciones.                                      

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